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Para degustar un vino debemos:
1. Mirar: definir aspecto y color
(fase visual)
2. Oler: definir aromas (fase nasal)
3. Degustar: definir sabores y
retronasal (fase bucal)
4. Valoración de la sensación global

Mirar - Fase Visual
El color es el precursor de la degustación y anuncia, en gran parte, las sensaciones que el olfato y el gusto descubrirán luego. Por ejemplo, existe una estrecha relación entre el aspecto del color de un vino y su grado de evolución.

Oler - Fase Nasal
El olfato es el más elemental y primitivo de nuestros sentidos. Sin embargo, su importancia en la degustación del vino es muy importante porque el bulbo olfativo tiene una capacidad de percepción muy superior a la de la boca. Para que las células sensibles de la nariz sean estimuladas se necesita que la sustancia inspirada sea volátil. Por ello, es conveniente agitar el vino en la copa con suavidad e inspirar de forma profunda. Los éteres y aldehidos volátiles transportan las sustancias hasta la nariz donde una gran cantidad de células muy complejas los captan. La percepción ocurre con las inspiraciones y en milésimas de segundo.

En la campaña 2004 la vendimia se realizó entre el 23 de septiembre y el 2 de octubre, variando siempre unos días en la fecha de la cosecha, ya que depende de la maduración de la uva y la graduación de la misma. En la zona del Salnés, el microclima que se disfruta favorece la producción, siendo las temperaturas suaves y los veranos eminentemente secos, propios del clima Atlántico.





Los viñedos a partir de los que elaboramos Dona Rosa, tienen la conducción típica en parral de la zona, y la poda se hace ajustándose a este tipo de plantación. De esta forma respetamos las peculiaridades del Albariño tanto en la vid como una vez que llega a la bodega. La cosecha, controlada en todo momento por los inspectores del Consello Regulador, se realiza siempre de forma manual y se va depositando la uva en cajas de plástico aptas para uso alimentario drenadas que no sobrepasen los 20 kg. de capacidad.

Una vez transportada la uva a la bodega se somete a una maceración pedicular en frío a 14ºC durante 3 horas, después de las cuales se procede a prensar la uva. Después la fermentación se produce a 16º C , de nuevo a temperatura controlada, y una vez que se alcanza una densidad de 1000 se trasiega dejando que termine la fermentación. Una vez terminada ésta, se rellena la cuba y se rebaja la temperatura hasta 10º C para realizar el batoneado con nitrógeno de las lías finas durante 4 semanas.

Finalmente, una vez pasadas las 4 semanas se trasiega el vino de nuevo dejándolo limpio y forzando la fermentación maloláctica a 22º C. Una vez concluida esta fase se estabiliza el vino para poder embotellar, antes de lo cual se pasa por un último filtro amicróbico que ha de tener una porosidad de 0,4 micras como máximo.

El elemento fundamentalmente diferenciador en el proceso de elaboración de Dona Rosa respecto de otros vinos y bodegas, es el especial cuidado que sus responsables ponen en evitar la utilización de fitosanitarios agresivos tanto para el viñedo como para el medio ambiente, prefiriendo siempre el control biológico de las plagas. Esto implica por un lado un control constante sobre los estados fenológicos y la evolución de las poblaciones fitopatógenas y por otro, la aplicación de métodos de producción integrada.